jueves, 13 de junio de 2013

La Ruta de la Seda



Creo que pocos discutirían que la seda es EL tejido por excelencia: tiene el brillo justo, un tacto perfecto, permite un colorido precioso, es ligera y sin embargo abriga mucho. Mi abuela decía que una señora debía llevar un vestido de seda y un abrigo de piel para estar perfectamente abrigada. Ya sé que eso no sería políticamente correcto hoy en día (ni siquiera las abuelas pueden decir ya lo que piensan). Pero está claro que la seda tiene ese punto ideal que se da solo en los productos de la naturaleza, como las flores, las gemas o las pieles.


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La Ruta de la Seda evoca aventuras antiguas y viajes fantásticos. Imposible no pensar en Marco Polo (1254-1323) y su viaje durante veinte años a China. En 1275 llegó a la corte del gran emperador mongol de Catay, Kublai, junto a su padre Nicolo y su tío Maffeo. Kublai nombró a Marco Polo gobernador de uno de sus estados. Él y sus familiares mercaderes no regresaron a Venecia hasta 1925. Rustichello de Pisa compiló las narraciones de Marco Polo, con quien compartió presidio, en el Libro de las Maravillas. Eso sí era viajar, no ver treinta monumentos en un  día sin hablar jamás con una sola persona de la ciudad que estás visitando.



Mapa de la Ruta de la Seda. Tobías Krejtschi


Las sedas importadas de Siam eran, obviamente, seda natural. Pensar que es el producto de una oruga puede dar un poco de repelús pero, de otro modo, no tendría esa pizca de grasa que le confiere el tacto y brillo característicos. Mi hija de diez años me trastorna con los gusanos de seda. Aunque resulta interesante y divertido estar todos pendientes de cuándo va a formarse el capullo y eclosionar la mariposa. Yo también cuidé gusanos de seda siendo niña: no recordaba que el proceso fuera tan largo. En la sericultura  industrial las orugas se crían en enormes redes y necesitan acompañarse de grandes plantaciones de morera para alimentar al bormix mori.




Las rutas comerciales que cruzaba toda Asia hasta llegar a China, pasando por Antioquía, Constantinopla y ciudades de nombre novelesco como Merv y Samarkanda, han dejado muchos vestigios para el estudio de los historiadores. A finales del siglo XIX y principios del XX el arqueólogo británico-húngaro Sir Aurel Stein realizó excavaciones en las ciudades de la ruta de la seda. Aurel Stein desarrolló su trabajo centrándose en la historia de Asia Central y el arte y la literatura budistas. Parece ser que tuvo algún fracaso estrepitoso ¡pero tampoco le iba a salir todo bien!


Designers Guild

En el Victoria and Albert Museum (www.vam.ac.uk)  hay una importante colección de objetos hallados por Sir Aurel Stein en las ciudades de la antigua ruta de la seda. Incluye multitud de fragmentos de sedas en buen estado de conservación, teniendo en cuenta que algunas datan del siglo III de nuestra era. Me ha llamado especialmente la atención este damasco, que podría pasar por el diseño de la colección de primavera de una elegante marca de telas actuales. Está fechado entre el 200 y el 800 dC y se encontró en las tumbas de Astana-Karakhoja (China), formando parte de las ofrendas del enterramiento.  


Damasco de seda (200-800 dC). Stein. V&A Museum

Las peleas entre europeos y otomanos "cortaron" la ruta de la seda, fomentando los grandes viajes marítimos, especialmente por parte de los portugueses, con el fin de  seguir comerciando con la China. No sé por qué nos sorprendemos tanto: venimos comprándoles manufacturas a nuestros queridos chinos desde la época de los romanos.


Fuentes
Ned Gillette para National Geographic
Gran Enciclopedia del Mundo DURVAN