miércoles, 17 de octubre de 2012

Shuckas rojos, o un escocés en África


Los hombres masai visten una tela llamada shucka. El shucka se lleva atado al cuerpo, sobre otras prendas. El modo de atar esta tela varía de un grupo masai a otro. Los colores y motivos de los shucka también difieren entre los distintos pueblos masai, aunque predomina el rojo, con cuadros o rallas azules, rojos o naranjas. 
Las telas masai me gustan especialmente por ese predominio del rojo, y por sus motivos geométricos. Son más austeras que otras telas de África, sin perder fuerza. Se alejan bastante del estilo de tela africana que uno suele imaginar: con dibujos de flores y frutas, y un colorido más variado. Querría saber la razón de que sean así.




Los masai son un pueblo pastor y guerrero, semi nómada. Crían vacas, ovejas y cabras, aunque sus telas están confeccionadas principalmente de algodón teñido. En algunas fuentes he leído que son de lana y algodón, lo que parecería lógico pues viven en las montañas entre Kenia y Tanzania. Es una pena no poder hacer un viajecito rápido para salir de dudas.




Los masai se preocupan mucho de su aspecto y están atentos a las nuevas “tendencias” en adornos y telas, que se produzcan en su entorno. El modo en que llevan su shuckas y los colores de los mismos revelan su procedencia (como sucede con  telas escocesas, a las que recuerdan mucho). Por ejemplo, los keekonyokei usan telas más cuadriculadas, en tonos rojos y azules oscuros; los purko prefieren diseños triangulares en un rojo más claro.




Varias fuentes indican que los masai prefieren el rojo porque es el color del poder. Otras, porque deriva de las pieles teñidas que utilizaban para reconocerse entre sí en antiguas guerras. También, parece ser el color de Dios. Un color precioso, en cualquier caso.




Las mujeres masai usan kangas (telas anudadas como falda), como se fabrican en otros lugares de África. Muchos de estos kangas no tienen motivos típicamente masai.




Las formas principales en las tela masai son los triángulos y las rallas. Aunque el color dominate en la cultura masai es el rojo, los masai de Tanzania prefieren el azul (también en tono puro, muy vivo). Siempre eligen colores que contrasten.



He buscado mucha información sobre las telas masai, pero hay dos preguntas que no he logrado responder: ¿cómo tejen sus telas los masai (si es que lo hacen, o solo las tiñen)? ¿existe relación entre los motivos masai y los de las telas escocesas? Esta última pregunta creo que se responde no, porque el estudio de Ana Lewerth (ver en “Fuentes”) analiza muchos patrones de las telas, para definir qué es típicamente masai, y no hace referencia a ninguna influencia externa. Pero me sigue pareciendo una coincidencia interesante.


Fuentes y fotos:
Maasai-Design-Gramma.Anna Lewerth
www.ehoow..co.uk



















viernes, 12 de octubre de 2012

Bordando el arte


Heidi Hankaniemi es una artista conceptual que trabaja con bordados, entre otros elementos cotidianos. Nacida en Finlandia, se formó en Londres y ha vivido en Nueva York y Madrid. En esta última ciudad expuso en la galería Espacio Valverde (2009). 







Me parece especialmente interesante su obra METRO, que representa con bordados los planos de la red de metro de diferentes ciudades.
Heidi Hankaniemi: “Uso los bordados cuando necesito aportar un valor emocional extra o enfatizar el proceso de creación de la pieza, como en la serie sobre el metro, donde la parsimonia de las puntadas se contrapone a la velocidad de los trenes. Me siento muy orgullosa de saber coser y bordar. Creo que son técnicas que tienen un significado muy especial, al enmarcarse en una acción íntima; es como si el hecho de agujerear un material absorbiera las emociones del autor para después… escupirlas”. 

En la web de esta artista hay un trabajo muy original, de bordados cosidos a la piel. Creo que es el único que no me gusta porque, aunque da un paso lógico en su pensamiento, produce bastante “repelús”. Supongo que es uno de los efectos deseados.


Skin

Además de sus exposiciones, Heidi HankaniemiI ha realizado proyectos para Sir Elton John Chanel, Absolut Vodka, Swarovski, J. Maskerey, SkinJewellery, Phyllis Newman Interiors, Marimekko, Decor and More, Sendin y Asociados y Twentieth Century Fox.


La artista finlandesa Heidi Hankaniemi

Dentro de los trabajos más “comerciales”, son especialmente bonitos estos tocados-antifaces



Heidi Hankaniemi es una artista, pero parte de objetos y técnicas desarrolladas por los artesanos, proporcionándoles una nueva vida, llevándolos un paso más allá y uniendo dos mundos muy interconectados. Sus obras, aunque serenas y bonitas, tienen un punto crítico, producen una cierta desazón. Consigue un equilibrio muy difícil, muy especial y, por eso me parece un trabajo realmente especial.



All that you ever need to know...


Aquí dejo un extracto del comentario que la historiadora del arte Julia Doménech hizo de su exposición Playing House y de un texto publicado por Rafael Ruíz en El País. Explican perfectamente a qué quería referirme con la unión entre arte y artesanía.

Heidi Hankaniemi: Playing House.
por Julia Domènech
Madrid, Mayo 2009

Playing House es la primera exposición de la artista finlandesa Heidi Hankaniemi (Ekenäs) en España. Es en palabras de la artista, una mirada irónica sobre cómo debemos interpretar el papel de un ama de casa. El decimonónico “culto a lo doméstico” , el “ángel en la casa” de Coventry Patmore, se transforma en una serie de inquietantes objetos comunes que han sido bordados con versos, frases e ideas que transforman su esencia.
En Hankaniemi, con una sólida formación dentro de la teoría y la práctica del arte conceptual ( BA Hons. Central St. Martin’s), las referencias al tejido y al bordado superan la definición de Parker como una práctica que implica estilo, iconografía, función social, etc. Es decir, tras la reivindicación del tejido desde el Esencialismo Feminista de los setenta, y de su reapropiación por parte de artistas conceptuales en los ochenta como Rosemarie Trockel o Louise Bourgeois -a la que está dedicada la pieza Femme Maison (a tiny homage to Louise)- el bordado ha dejado de ser un fin en sí para
convertirse en un soporte estético más; un medio sobre el que reescribir en objetos, espacios y cuerpos un discurso estético que analiza la complejidad de nuestra relación con la realidad.
A choke and a gag


ELLAS PONEN EL PUNTO… Y APARTE
Una generación de artistas (en femenino) escribe un nuevo guion recuperando y reivindicando las habilidades tradicionales del ama de casa, como coser y bordar.
Rafael Ruiz El País 28 MAY 2012

La alemana Rosemarie Trockel, que se dio a conocer con sus cuadros tejidos… En su estela, muchas jóvenes artistas construyen una nueva historia del arte con… puntadas, podríamos decir. La finlandesa afincada en Nueva York Heidi Hankaniemi compone grandes puzles a partir de antiguas piezas de mantelerías de países distantes.

Pertenecen a esa corriente de mujeres que toman habilidades y materiales tradicionalmente asociados a las labores del hogar, a los papeles del ama de casa, para insuflarles nuevo aliento y reivindicarlos como Arte con mayúsculas, sin complejos frente a los formatos masculinos, que son los que han pintado la línea roja que separaba arte de artesanía, de manualidades.
Lo explica Iván López Munuera, representante de una pujante nueva corriente de comisarios y estudiosos de arte: “Es una tendencia creciente que rompe las rígidas taxonomías del arte. Y que, además, por ser tan creciente resultará aplastante, y no será una moda. Aunque los estereotipos son muy potentes y cuesta mucho cambiar el orden de las cosas, estas nuevas clasificaciones se acabarán imponiendo”. Lo decía también Trockel en una entrevista en ‘Babelia’ el 19 de mayo: “Hay solo una fina línea que divide arte y artesanía”.

López Munuera: “Considerar arte todo aquello que ha sido clasificado como oficio desafía los discursos del poder. Lo mismo sucede al resaltar la preponderancia de ciertos sentidos respecto a otros, ya que la historia del Arte en Occidente ha sido, ante todo, una historia visual y, sin embargo, técnicas como el croché invitan a otras acepciones sensoriales como el tacto”.






Fuentes: Julia Domènech, Rafael Ruiz El País 28 MAY 2012; Alberto Martín-Aragón
tiempodehoy.com/cervezafuria

martes, 2 de octubre de 2012


Empiezo con este blog porque, en vista del panorama desolador, he decidido intentar dedicarme a lo que de verdad me apetece: escribir. Y, ya puestos, quiero dedicarme a otra de mis grandes ilusiones: las telas, las alfombras, los bordados, tapices y todo lo que esté tejido. 

Me encantan los colores y diseños, las texturas de los tejidos, las técnicas e historias que hay ligados a ellos. 



Así que, inicio este espacio con un trabajo que me ha parecido fascinante porque incluye todos los elementos interesantes de este mundo: la creatividad, la sensualidad, el rigor en el trabajo y la cultura.
El nuevo telón del Teatro Colón de Buenos Aires


Lo presentaron el 23 de junio de 2011,  tras 18 meses de trabajo. En su realización participaron artesanos, artistas y profesionales. Se mantuvo el toro, cuyos componentes y construcción son secretos. Se restauró la pasamanería, un artista hizo el diseño de la nueva falda del telón y una escenógrafa coordinó todos los trabajos.


Guillermo Kuitca, artista plástico, y la escenógrafa Julieta Ascar ganaron el concurso para el diseño del nuevo telón del Teatro Colón, en diciembre de 2009. El telón histórico, al que reemplaza esta obra, únicamente se utilizará en las grandes celebraciones.


 Tras dieciocho meses de trabajo, el 23 de junio de 2011, se presentó el nuevo e imponente telón, compuesto de dos paños de 14 metros de ancho por 23 de alto y 1.200 kilos.


Julieta Ascar y Guillermo Kuitca crearon un diseño “vinculado morfológicamente con una lira. Icono del arte musical por excelencia”. La guarda toma sus colores de la cúpula de Soldi y de las distintas partes del teatro, y se ha aplicado y bordado sobre el terciopelo. “Si bien la imagen es contemporánea, queremos que las tradiciones textiles se mantengan”, son palabras de Ascar.


Foto: Graciela Calabrese y Martín Lucesole


Guillermo Kuitca, artista visual argentino, realizó la escenografía de El Holandés errante en el Colón y ha diseñado el telón de la ópera de Dallas.


Julieta Ascar estudió escenografía en la Escuela Superior de Bellas Artes de Buenos Aires y empezó su carrera profesional en el Teatro Colón. Ambos se han sentido siempre impresionados por la inmensidad de este teatro y de su telón.

Julieta Ascar, Guillermo Kuitca

Una vez ganado el concurso, con su diseño barroco y contemporáneo, el artista gráfico y la escenógrafa argentinos iniciaron la búsqueda de colaboradores entre la industria y los profesionales de su país.


La pasamanería se encargó a los Manolo, los hermanos Claudio y Carlos Rodríguez, que trabajan con telares fabricados por su padre en los años 50. Para Julieta Ascar, "la pasamanería telonera es lo que permite que se mantenga cierta morbidez".
Los 30 metros de flecos, 530 de cordones perimetrales y 254 de galones se realizaron con una indicación sorprendente para los artesanos: que se viera el hilado, con el objeto de evocar la textura del pincel en la pintura.

La empresa Adesal, que lleva más de 50 años haciendo tapizados de coches y para el hogar el hogar, fue la encargada del Jacquard, bajo la dirección de su ingeniero Pablo Lacalle.


Por último, diez trabajadores de la sección de tapicería del teatro cosieron todas las partes del nuevo telón. El equipo de tapiceros, dirigido por Julio Galván y Alfredo González, unió la tevira ignífuga,la entretela, el forro, el relleno (que absorbe los ruidos) y la cabeza de toro. La composición de esta última pieza, que llevaba 80 años guardada en los talleres del Teatro Colón, es secreta.

Foto: Graciela Calabrese y Martín Lucesole
Es bonito y esperanzador que sigan existiendo artesanos, que hacen trabajos perfectos para disfrute de quien los usará, o verá como en este caso. Trabajos de esos que “dignifican al hombre” porque se conoce el proceso de inicio a fin y el producto es un objeto tangible e interesante.

Foto: Graciela Calabrese y Martín Lucesole

Fuente: La Nación